He trabajado en almacenes con y sin sindicato. ¡Sí al sindicato!

Me llamo Tamara Clay. Soy de Camden, Nueva Jersey, soy una trabajadora de almacén y como orgullosa miembro de un sindicato quiero hablarles hoy sobre el estado de nuestra industria.

Soy lo suficientemente mayor para tener experiencia en diversos almacenes. Por ello, puedo entender porque trabajadores y trabajadoras de almacén por todo el estado están luchando y demandando un Código de conducta que asegure respeto, seguridad y un salario justo. Yo he vivido eso también.

No fue hace tanto cuando trabajaba en un almacén de distribución de Amazon. En mi experiencia, la gerencia de Amazon no ve a sus empleados como seres humanos sino como robots. Era como si un “Buenos Días” o “¿Qué tal estás hoy?” iba a evitar que escaneásemos cajas.

El puesto de trabajo es algo más que unos beneficios. Pensar en tus empleados como si fuesen autómatas cuya única misión en la vida es empacar, escanear y enviar cajas tiene consecuencias reales. Cuando solo piensas en cuotas de producción, la humanidad queda abandonada.

Esta obsesión por ¡Producción, producción, producción! también afecta a la seguridad. Era como si la gerencia estuviera más preocupada por encubrir accidentes que en asegurarse de que tengamos las herramientas y el entrenamiento para tener un entorno de trabajo seguro.

Otro ejemplo de la falta de respeto por la dignidad básica de cualquier ser humano en Amazon. La compañía monitoreaba todo movimiento que hacías y llegaba a despedir trabajadores que no llegaban a sus extremas cuotas de producción. Esta mentalidad de mirar unicamente a la producción mientras se es indiferente a la dignidad humana hace daño a los trabajadores, sus familias y sus comunidades — ¡Todos salimos perdiendo!

Sin embargo, hay empleadores que escuchan a sus empleados y reconocen el derecho de los trabajadores a tener una voz colectiva en el puesto de trabajo.

Ahora, trabajo en un almacén sindicalizado. Mi empleador, H&M, es el ejemplo de que un almacén puede estar bien gestionado y respetar la humanidad de sus empleados al mismo tiempo. Una locura, ¿verdad?

Nuestra actual fuerza de trabajo es una mezcla de experiencias y pasados, la verdadera fotografía de la América trabajadora.

Debo de decir que sabía muy poco acerca del sindicato antes de unirme a Laundry, Distribution and Food Services Joint Board, Workers United, SEIU. Y ahora no puedo imaginar un lugar de trabajo sin sindicato.

Como miembros sindicalizados, mis colegas y yo somos tratados como seres humanos en primer lugar. Ya sé que el nivel estaba bien bajo, pero las ventajas del sindicato van mucho más allá. No es solo que tenemos cuotas de producción razonables, beneficios decentes y respeto. No es solo que tengo tiempo para pasar con mi pareja, mis amigas y mis adorables sobrinas y sobrinos. Para mi, descubrir el sindicato ha significado que soy parte de algo más grande que tan solo yo, algo que tiene el potencial para cambiar a mejor millones de vidas. Y lo digo porque yo he vivido ese cambio en primera persona.

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